microrelatos 1-4

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1.- La muerte de un mito.

El gato bufa y baja de un salto del regazo de su ama. Mientras, el áspid hace su trabajo.

Olisquea la cesta de fruta donde se ha alojado el reptil: aún permanece el olor dulzón de los higos secos.

Mira hacia arriba. El brazo de su ama cuelga lacio a un lado del diván: Cleopatra yace muerta.

Olga Álamo Arcos

2.- Un lugar para volver.

Es un lugar, que te resulta familiar. Un ramillete de historias y leyendas se combinan con sus colores; tal vez sólo sean sólo dos, desenvueltos en todos sus matices. El gris; gris piedra, gris cielo, gris niebla y el verde; verde intenso de los paisajes, verde oscuro de los árboles del camino, verde del pasto y la combinación de ambos en los acantilados, esos que se instalan en el recuerdo sellando la memoria.

Vivianne Quill

3.- Princesa

Érase una vez una princesa que era peculiarmente especial.

No poseía largos y relucientes cabellos, sino pelo corto y nevado.

No era poseedora de una hilera propia de perlados dientes, sino de un necesario e indispensable sustituto.

Una nube negra y espesa cubrió con una injusta y cruel velocidad el pasado de la princesa, y poco a poco amenazaba con llegar al presente.

A pesar de este hecho, nuestra dulce princesa era muy feliz, porque sabía que la nube no borraría el recuerdo de su apuesto príncipe, el cual murió en batallas pasadas. Era un príncipe no azul, sino verde olivo, como las tierras que les vieron nacer a ambos.

La princesa siempre cuenta con la compañía de una sirvienta que va vestida de blanco y que le trae las mágicas píldoras de la felicidad, esas que ayudan a la princesa a no olvidar a su príncipe.

¿Cómo estamos hoy princesa?

María Ortega

5.- Dislate

Se levantó temprano para cambiar su vida, pero como no sabía por donde empezar, decidió sumergirse en Internet.

Ángel Domínguez

    2 Respuestas a “microrelatos 1-4”

    1. Isabel Says:

      La llamada.

      La vida la llamaba…pero no la de fuera si no la de dentro.
      y con la idea de poderla conocer, de poderla ver y escuchar decidió renunciar por un tiempo a los estimulos externos,y apagó internet y la tele y la musica y dejó de esperar, de proyectar, de desear..dejó de seducir y buscar.
      Cerró los ojos y empezó a mirar su oscuridad, sus mil voces,su silencio y su respirar…y supo que era ahí dónde tenía que buscar.

    2. Alba Racín Says:

      que bonito y cierto Isabel

    Escribenos ¡Queremos escucharte!